Gabriel Gonzalez Martos

Opinión

por Gabriel Gonzalez Martos

 
QUEREMOS VIVIR EN ESE PAIS

A diario, quedamos sorprendidos al observar la conducta de un sector de la sociedad, tal vez mayoritario, que vive una realidad muy diferente a la que percibimos otros. ¿Quiénes serán los equivocados?.

La pandemia instaló en nuestro país la cuarentena (o aislamiento) más largo del mundo, con la consecuente paralización productiva y una caída record de la economía. Pero las razones eran loables: evitar los contagios y salvar vidas humanas. La estrategia se justificó en la priorización de la salud antes que la economía.

Argentina cuenta hoy con más de un millón de infectados, superando los 30.000 muertos. Se estima que ya 2,5 millones de personas perdieron su trabajo, entre asalariados registrados y cuentapropistas o trabajadores en negro, aún con la prohibición de efectuar despidos. Más de la mitad de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) no podrán volver a la actividad productiva y, mayoritariamente, el sector privado proyecta profundizar su achicamiento en los próximos meses.

Como contracara, una gran porción de la sociedad parecería vivir de vacaciones. Parques y plazas abarrotadas de gente paseando y disfrutando del sol primaveral, de lunes a lunes. Chicos sin escuela. Y muchos preocupados porque ya se quedaron sin series para ver en Netflix después de dedicar unas pocas horas diarias al trabajo virtual. Detrás, un país quebrado por donde se lo mire.

La escasa porción de la sociedad que aún no vive de la teta del Estado, se desloma cotidianamente intentando encontrar alguna alternativa para levantar deudas y seguir luchando para lograr que su familia siga subsistiendo. El empleo informal, de mala calidad y mal pago, es hoy la única alternativa viable.

En nuestro propio sector, la mayoría de las entidades se encuentran aún cerradas o con una atención parcial. Aquellas que cuentan con grandes estructuras (hoteles, camping, salones, escuelas, etc.) observan con gran pesimismo el futuro a corto y mediano plazo. Como contrapartida, una dirigencia que firma un acuerdo paritario de otro planeta, que golpea más duramente a todo el Mutualismo. Cabe prever que, así como se multiplicaron los contagios cuando la población se fue liberando, se producirán los despidos que hoy la prohibición y los subsidios están postergando.

Y en el marco de la vida virtual que nos impuso el aislamiento obligatorio, funcionarios de ANSES eligen profundizar su ensañamiento con las organizaciones que participan de su operatoria de descuentos, sin dar la cara ni abrirse al dialogo.

¿En qué país viven?. Queremos vivir en el mismo país que ellos, pero estamos en Argentina; la que ocupa el tercer lugar en el mundo entre los estados con mayor inflación, se ubica entre los primeros siete por la profundidad de la recesión y obtiene el galardón de haber tenido la cuarentena más larga del mundo, con su economía destruida.

Queremos que nos enseñen a ver cuáles son los éxitos de esta etapa que algunos percibimos como nefasta desde donde se la mire. ¿O será que estas vacaciones de los que muchos creen gozar se están desarrollando en la cubierta del transatlántico Titanic?.

La lucha por evitar un contagio masivo, se perdió. El daño social, psicológico, cultural y sanitario será muy difícil de revertir. Detrás, una catástrofe económica de dimensiones nunca vista. Nos quedamos sin futuro, sin proyectos, ni el propio Estado tiene un plan para salir de la más profunda crisis que asola a nuestro país.

 

 
 

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