Gabriel Gonzalez Martos

Opinión

por Gabriel Gonzalez Martos

 
¿COMO SEGUIMOS?

La llegada de la pandemia ha transformado nuestra vida. Con ella, el distanciamiento y el aislamiento que nos convirtió en seres ermitaños y miedosos. Encerrados, sin proyecto alguno vamos pasando los días, las semanas, los meses, esperando la aparición de la vacuna milagrosa que nos salve, la cual tardará mucho tiempo en llegar y producir sus efectos.

Hemos perdido amores, derechos, afectos y también el trabajo. Dejamos pasar oportunidades que no sabemos si volverán a repetirse. Pero el miedo que nos azota en el presente nos impide seguir, nos limita, nos hace discapacitados para construir un futuro que no puede demorar en llegar. ¿Cómo seguimos?. ¿Cómo salimos de esta celda en la que nos colocó este maldito virus?. ¿Cómo hacemos para volver a trabajar, a relacionarnos?. Habrá que animarse.

Nos hemos deshumanizado, nos volvimos egoístas e insolidarios. El prójimo se convirtió en un enemigo que puede contagiarnos; hasta esas personas que tanto amamos se volvieron peligrosas. La pandemia nos llenó de miedos e inseguridades y no sabemos cómo vencerlos, ni el propio Estado que impuso una cuarentena interminable tiene un proyecto para salir de ella.

El virus llegó para quedarse por mucho tiempo, habrá que encontrar la forma de seguir conviviendo con él sin dejar de ser humanos, sin continuar resignando cada día de nuestra vida. El miedo transformó los afectos en sentimientos virtuales y convirtió nuestra vida en algo poco vivible.

El daño social, psicológico, cultural y sanitario será muy difícil de revertir. Detrás, una catástrofe económica de dimensiones nunca vista. El país se encuentra paralizado y quebrado, con sus ciudadanos endeudados y sin trabajo. La lucha por evitar un contagio masivo, que finalmente se reproduce de a miles en la calle, nos cegó y nos hizo perder el rumbo. ¿La política habrá convertido también nuestra forma de vivir?.

El miedo es un sentimiento negativo. Con nuevas normas de convivencia debemos volver, de a poco, a retomar nuestras costumbres y la razón de estar vivos. Hemos aprendido formas de cuidado y de higiene, un cuidado que debemos transformar en racional y no en obsesivo. Tenemos que ser activos para existir, estar sanos y felices, no sólo para producir utilitaria y económicamente.

Salir del confinamiento será una situación desafiante que debemos enfrentar para volver a ser seres sociales y no simples usuarios virtuales. Caras tapadas con barbijos, comercios que no volverán a abrir, afectos que nos saludan a la distancia como si fuésemos desconocidos y una sociedad llena de sospechosos que pueden contagiarnos o llevarnos a la muerte.

Debemos encausarnos para abandonar el egoísmo y retomar nuestra esencia solidaria. Convivir con el virus es el desafío que tendremos que afrontar, más temprano que tarde, ya que detrás nos esperan consecuencias económicas difíciles de dimensionar pero que serán a todas luces trágicas, con un sector productivo devastado por la cuarentena y con un Estado que ya estaba quebrado antes de que el Covid lo atacara. Tenemos que volver a tener proyectos que marquen el día a día de nuestra vida.

 
 

product image 1

product image 2

 

product image 2

 

product image 2

 

product image 2