Gabriel Gonzalez Martos

Opinión

por Gabriel Gonzalez Martos

 
UNIDOS

Durante más de una década, se escuchó hablar repetidamente sobre la necesidad de “unidad” del Mutualismo, como un clamor proveniente de las bases que le permitiera al sector contar con una representación político gremial sólida.

Y el interrogante que inmediatamente surgía era: ¿A qué le llamaban “unidad”?. Para algunos, la pretensión se limitaba a que las tres confederaciones pudieran trabajar y accionar juntas en aquellos temas de mayor peso en la actividad de las Mutuales. Otros, veían como necesario unificar la representación bajo un liderazgo único.

Finalmente, en estos días se concretó la alineación mayoritaria de las federaciones sectoriales en la oficialista Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) que, tras reformar su estatuto, convocó a un Congreso Extraordinario donde se eligieron las personas para ocupar los 38 cargos electivos de su conducción. ¿Era este el modelo de “unidad” anhelado por las entidades?.

A nadie se le puede escapar, más allá de lo que se quiera decir, o de quienes quieran disimularlo, que esta unificación nació y fue proyectada por un funcionario público de paso por el cargo y sus referentes políticos – económicos, hecho que desvirtúa por sí la meta a la que se arribara. Superada esta situación de tinte imperialista, quedará al desnudo la realidad: ¿será útil al conjunto del Movimiento esta “unidad”?. ¿Comenzarán a solucionarse de a uno los graves problemas de las Mutuales que se acumularon en los últimos años?. ¿Habrá acciones concretas en defensa del Mutualismo?.

La lista de dificultades es muy larga y ahora la responsabilidad gremial quedó unificada. Se llama Alejandro Russo el máximo representante del sector. Aunque no registra antecedentes de dirigente mutualista, se sabe que es un profesional de trayectoria en la materia sobre el cual recae hoy la obligación de ser protagonista ineludible en cada una de las luchas, pendientes y futuras, que el Movimiento deba emprender. ¿Será capaz de semejante desafío?. El tiempo lo dirá.

No se trata de salir por el mundo a hacer turismo en cada jornada internacional donde se hable de “solidaridad”. Hay que empezar por ordenar la casa donde los problemas hacen insostenible el día a día de las entidades, a raíz de una infinidad interminable de regulaciones que se impusieran en la última década.
 
Tal vez el cambio de gobierno le caiga como anillo al dedo a esta conducción unificada, permitiéndole cortar lazos con sus progenitores y accionar de manera independiente al Estado contra cada uno de los atropellos que padeció el sector, y que fueron generosamente respaldados por estos referentes, ya sea desde el silencio o con el aplauso. El Mutualismo necesita de una representación que sirva a su doctrina y no al oficialismo gobernante de turno, que nada le aportó ni le aportará al conjunto.

Hoy, en el sector reina un profundo pesimismo. La dirigencia se siente defraudada por tantos años de malos tragos y traiciones. ¿Se abre una tímida luz de esperanza?. A trabajar Señor Russo… para demostrarle a todo el Movimiento que esta vez no volvieron a chamullarlo.

 
 

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