La crisis del sector y los salarios en las Mutuales

A nivel mundial, la pandemia trajo consecuencias gravísimas en el mercado laboral en el que se estima que casi la mitad de la fuerza del trabajo formal podría perder su puesto debido a la crisis sanitaria y económica provocada por esta catástrofe.

El coronavirus dejó el peor año para la economía global desde la crisis financiera del '29 y provocó un inusitado derrumbe de la producción, del comercio internacional y del consumo en muchos rubros además de fuertes aumentos de la pobreza, del desempleo y los déficits fiscales generados para amortiguar los efectos de la recesión.

Argentina no es ajena a ello, sumado a un mal endémico que el mundo ya superó largamente: la inflación.

Una de las causas principales de la suba de la pobreza pasa por el aumento del desempleo y la reducción de las tasas de actividad que provocó la pandemia del coronavirus, debido a las restricciones sobre la comercialización de bienes y servicios, además de las limitaciones a la movilidad de las personas.

Aunque todavía no hay estimaciones globales ni regionales sobre el impacto del virus al final de 2020, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó un informe con datos al tercer trimestre del año para América Latina, donde Argentina nuevamente destaca por sus malas cifras.

Es que registró la tasa de actividad más baja de la región, es decir, tiene la menor proporción de ocupados sobre su población económicamente activa, seguido por Colombia, Brasil y Chile.

Mientras los ingresos no crecen o disminuyen en muchos casos, los gastos cotidianos para mantener una estructura que brinde respuesta a los asociados crecen desmedidamente producto de la inflación que acosa a la economía argentina y a los diferentes organismos de aplicación que cotidinianamente imponen obligaciones burocráticas con una sobrecarga de tareas y altos costos.
 
"Millones de empresas en el mundo están al borde del colapso, carecen de ahorros y de acceso al crédito. Éstos son los verdaderos rostros del mundo del trabajo y, si no se los ayuda ahora, sencillamente perecerán", alertó en un comunicado el director general de la OIT.

Las Mutuales, ante las permanentes restricciones que le impone el propio Estado, ya atravesaban una situación de crisis y achicamiento. Los números no cerraban y los ingresos disminuían. Pero llegó la pandemia, y con ella la cuarentena más larga del mundo.

La mayoría de las entidades aún permanecen con una atención virtual o manteniendo guardias mínimas, con muchos servicios paralizados y gastos crecientes. El futuro cercano de estas organizaciones es muy oscuro, como el de muchos otros sectores en el país, aún más complicado con la llegada de la segunda ola del Covid.

El pasado de 2 de marzo, la dirigencia representativa del sector firmó con la Unión de Trabajadores de Entidades deportivas y Civiles (UTEDyC) un acuerdo salarial parcial para 2021, que alcanza el 30% de ajuste sobre los  salarios  básicos  vigentes  que  será abonado en tres  tramos  y del  siguiente modo: a) 10% a partir  del 1º de maro de 2021; b)  10%  a  partir  del  1º de junio de 2021 y c) 10%  a partir del 1º de agosto de 2021.

La diferencia entre los salarios básicos vigentes y los acordados, así como los valores resultantes de la incidencia de las nuevas remuneraciones sobre los adicionales legales y convencionales, tendrán el carácter de no remunerativos de modo excepcional. 

Las sumas no remunerativas que se liquiden durante los meses de marzo, abril, mayo, junio y julio serán  liquidadas  como  remunerativas a partir del 1º de agosto de 2021. El último tramo de incremento previsto a partir del mes de agosto se liquidará como no remunerativo y las partes  establecerán  en  el  mes  de  septiembre  cuando  serán liquidadas como remunerativas.

Los adicionales legales y convencionales que se calculen sobre el salario básico  convencional, así como el pago del Sueldo Anual Complementario, deberán ser calculados considerando la integralidad de los valores establecidos en la nueva escala acordada, debiendo  computarse los importes remunerativos y no remunerativos. Lo mismo acontecerá para el pago de  los aportes  sindicales  y  contribuciones  solidarias  y de obra social a cargo  del trabajador/a y las contribuciones patronales al Sistema Nacional de Obras Sociales, las cuales serán  calculadas  sobre  las sumas  brutas totales  tomando en cuenta los conceptos remunerativos y no remunerativos.

Al pie del acta suscripta, las partes convinieron que los empleadores quedan obligados a otorgar los incrementos sin esperar la decisión de la autoridad administrativa laboral.

Recordamos al lector que un convenio salarial no homologado no tiene efectos normativos ni obligatorios. Cuando el Ministerio de Trabajo proceda a resolver la homologación, el acuerdo regirá respecto de todos los trabajadores de la actividad o de la categoría dentro del ámbito al que estas convenciones se refieran; cuando se trate de un acuerdo destinado a ser aplicado a más de un empleador, alcanzará a todos los comprendidos en sus particulares ámbitos. Todo ello, sin perjuicio de que los trabajadores y los empleadores envistan o no el carácter de afiliados a las respectivas asociaciones signatarias del convenio.

¡Ojo! No se trata de un acuerdo parcial ya que en septiembre volverán a reunirse para despedir el año y llevar nuevas noticias a las entidades.

Al contemplar la situación de las entidades que se encuentran atravesando dificultades económicas por el impacto de la pandemia, las partes celebraron el mismo día, otro Acuerdo que establece la posibilidad de solicitar a la Cámara Patronal que las represente, ya sea la Federación o la Confederación, una adecuación especial, para la implementación de este acuerdo.

En ese caso, UTEDyC “se compromete a analizar cada caso con las autoridades de la seccional o delegación interviniente y favorecer un acuerdo particular con una implementación adecuada a la situación existente”.

La pandemia llegó a Argentina en un momento particularmente difícil, en el cual el país ya tenía serios desafíos macroeconómicos, un nivel de deuda pública insostenible, problemas de equilibrios de cuenta corriente en la balanza de pagos, una inflación alta y una moneda nacional débil. Por eso Argentina tiene que enfrentar una situación particular: una crisis en la crisis. Muchos de los problemas macroeconómicos se acentuaron aún más por la pandemia. Esta situación de fragilidad aumentó la aversión al riesgo y empeoró las condiciones financieras. Por consiguiente, resolver los desafíos macroeconómicos es una condición primordial para estimular la economía y salir de la crisis.

 

redaccion@elmutualista.com

 

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