Una gestión iniciada por Cafiero que olvidaron en algún escritorio

 

El fallecido presidente del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, Mario Cafiero y las autoridades del Banco Central de la República Argentina, habían mantenido una extensa reunión de trabajo donde se abordaron diversos temas con relación al sistema financiero nacional y la necesidad de resolver la problemática hacia una mayor inclusión financiera de sectores productivos y las economías locales. Se había analizado el desempeño de los servicios de ahorro y préstamo provisto por las Mutuales y Cooperativas de nuestro país, entendiendo que ante la crisis de la pandemia, es también necesario optimizar el funcionamiento de estos sistemas solidarios que gestionan las entidades de ambos Movimientos.

Se había acordado una agenda de temas comunes y se asumió el compromiso de mantener una mesa de trabajo integrada por directores y personal técnico de ambos organismos para el desarrollo y profundización de estos ejes.

Con la destrucción del sistema de códigos de descuentos en los distintos estamentos públicos, el débito en cuenta (CBU) había sido el mecanismo elegido por muchas Mutuales y Cooperativas para la cobranza de sus créditos y servicios.

Recordamos que el Banco Central resolvió prohibir el uso del débito directo interbancario y el débito inmediato (DEBIN) recurrente para el cobro de cualquier concepto vinculado a préstamos.

Cafiero había requerido ser escuchado por sus pares de gobierno para consensuar una propuesta ante la aplicación de la Comunicación "A" 6909 del BCRA, la cual hace referencia a la interrupción del uso del débito en cuenta para la cobranza de cuotas de préstamos dentro del Sistema Nacional de Pagos.
 
La inacción que se provoca deriva en una consecuencia impensada: los asociados no pueden acceder a la asistencia crediticia mediante el sistema cooperativo y mutual, lo que necesariamente impacta en la falta de asistencia en este tipo de servicios, una potencial mora generalizada y la marginación de parte de la población que decantaría hacia sectores no regulados. Es importante señalar que gran parte de los asociados que operan a través del sistema de Cooperativas y Mutuales no cuentan con el acceso al sistema financiero regulado por el BCRA, por no calificar para ello.

Pero Cafiero falleció y nadie tomó las riendas de esta gestión. Y el agua llegó al cuello. Ojalá el nuevo presidente Alexandre Roig le saque las telas de araña a un trabajo que quedó perdido en algún escritorio y que ningún representante sectorial se calentó por darle continuidad, haciendo mérito de sus propios dichos, al afirmar que llegó al Instituto para “profundizar las políticas de Mario Cafiero”.

La pandemia del coronavirus impactó de diferentes maneras en la economía de los argentinos. En un contexto en el que la pobreza alcanzó el 42%, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos reveló a principios de este mes que cuatro de cada 10 hogares se endeudaron durante 2020 para poder hacer frente a la crisis.

“La gente se sigue endeudando, y cada vez peor”, remarcó el dirigente entrerriano Manuel Quintana. Según contó, el destino de los créditos que se piden es para saldar deudas cotidianas, que habitualmente se pagaban con el ingreso mensual, que cada vez alcanza menos.

En la nota publicada por “UNO” de Entre Ríos, aclaró que: “La gran mayoría saca un préstamo como comer, pagar la boleta de la luz, para poder llegar a fin de mes. Ya no se solicita dinero para arreglar la casa, por ejemplo. Nosotros trabajamos con el sistema de descuento de las cuotas a través de débito automático y en base a la capacidad crediticia de los solicitantes, los préstamos que damos son de 8.000 pesos en promedio; y hoy un tarro de pintura cuesta 20.000, así que es imposible”.

Si bien las Mutuales que pueden acceder a esta modalidad de cobro pueden controlar mejor el nivel de morosidad de sus clientes a través de esta herramienta de debitar por CBU las cuotas, hoy los incumplimientos generan preocupación. “Está pasando que la gente que tiene que ir a pagar una cuota demora más que antes. En general veo que hay una gran morosidad, no en mi caso, porque tenemos débito automático, pero en general ronda un 35% en general, y están entrando más personas otra vez al Veraz porque no cumplen”, dijo Quintana, en referencia el sistema que contiene información sobre la solvencia económica de aquellos usuarios que están atrasados en los pagos de sus deudas.

Stop debit

El sistema de CBU se basa en la compensación electrónica de la información correspondiente a débitos directos, lo cual implica el intercambio de transacciones a través de las Cámaras Electrónicas, entre las entidades originantes y las receptoras.

Pero si el asociado de una Mutual se encuentra adherido a un servicio, préstamo o cuota mediante el débito automático y por ejemplo, no quiere pagar o está disconforme con el monto puede pedir el stop debit directamente desde la web de su banco. O peor aún, puede solicitar la reversión del débito al banco, una vez que el mismo ya se realizó, dentro del plazo de los 30 días corridos, y la Mutual debe reintegrarle el dinero.

 Estos mecanismos crecieron desmedidamente en la pandemia, lo cual perjudica notablemente a quien opta por esta alternativa, ya que los priva de los servicios o los coloca en calidad de morosos.

Según el informe del INDEC, ante la crisis desatada por la pandemia, endeudarse fue una de las opciones a las que recurrió más del 40% de los hogares argentinos. Los porcentajes se incrementan para aquellos hogares que manifestaron haber tenido una reducción en sus ingresos o registrado problemas laborales.

 

 

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