A la espera de inversiones

Para generar trabajo genuino hay que aumentar la producción. Para producir hay que invertir. Un esquema básico que no necesita de estudios universitarios para dilucidar. Y en Argentina se dice que con la reforma impositiva y laboral se facilitará la llegada de estas inversiones.

OPINIONES

Por Gabriel González Martos

1/7/20262 min read

Para generar trabajo genuino hay que aumentar la producción. Para producir hay que invertir. Un esquema básico que no necesita de estudios universitarios para dilucidar.

Y en Argentina se dice que con la reforma impositiva y laboral se facilitará la llegada de estas inversiones tan necesarias para el crecimiento y que permita a mucha gente salir de la pobreza con trabajo digno. Con nuestra óptica siempre pesimista, nosotros nos permitimos disentir al respecto.

Dando una simple mirada a los países de la región, sin irse al mundo más desarrollado, vamos a observar que los gobiernos cambian pero las bases económicas son intocables. Por ello, hace décadas que no tienen inflación, mantienen un tipo de cambio totalmente libre y no salen al mundo a endeudarse para tapar agujeros.

Presidentes más cercanos a ideas de derecha o con tendencias de izquierda se van sucediendo en el cargo, pero hay esquemas de base que no se discuten. A ningún gobierno se le ocurre echar por la borda todo lo que hizo el anterior. Hay temas de Estado que son inalterables y ello permite una estabilidad en las reglas de juego que no se alteran con ningún proceso electoral.

En cambio en Argentina, lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Aquello que se privatizó en el pasado puede ser rápidamente estatizado o viceversa. Si hoy emitir dinero es mala palabra, en poco tiempo puede convertirse en moneda corriente para su utilización demagógica. Y así pueden ir virando cada una de sus bases económicas.

¿Por qué las grandes inversiones elegirían venir a nuestro país frente a tantas opciones? De este lado estamos los argentinos que desconfiamos de nuestro propio escenario. ¿Por qué llegarían los grandes capitales si nosotros mismos al sólo momento de tener un ahorro, elegimos el colchón para resguardarlo de posibles sobresaltos económicos?. Los ahorros, como las inversiones, buscan seguridad. Y la seguridad no se genera de un día para el otro ni con reformas que después no se sustentan en el tiempo.

Y así llegamos a terminar un año más y “el pescado sin vender”, como dice ese refrán que alude a que ya es demasiado tarde para esperar resultados positivos, porque el momento oportuno ha pasado. No obstante ello, el común de los mortales tenemos que seguir trabajando sin conocer las reglas a mediano plazo.

Este “yin y yang” argento se vive en nuestro propio sector. De la gestión del Movimiento Evita pasamos a una conducción del INAES totalmente diferente que se propone desarticular lo realizado. Dos caras políticas opuestas para una misma actividad. Si pudiéramos sentar las bases de este sistema solidario y desplazar a muchos oportunistas, evitaríamos que se desvirtúe su utilización con fines políticos o mafiosos. Tal vez así, no sería necesaria la permanente defensa de las instituciones que hoy sólo realizan las entidades de base.

Las inversiones llegarán a nuestro país cuando las reglas de juego queden bien claras, cuando no exista temor frente a un posible cambio de partido gobernante, porque hay cuestiones de Estado que no son de izquierda ni de derecha, ya no se discuten más. ¿Estaremos preparados los argentinos para afrontar este desafío?