Más de 20 años intentando recuperar a las Mutuales de colectividades

Nuevo intento para recuperar a las Mutuales más antigüas y pioneras. Pero cuidado, no vaya a ser que "un par de piolas" se queden con todo. Ya hay antecedentes de esto.

7/3/20263 min leer

Las comunidades de inmigrantes que se establecieron en nuestro país crearon numerosas instituciones dedicadas, entre otros fines, a fomentar la cultura, mantener las tradiciones, estimular la educación y brindar servicios de atención de la salud. Dentro de esta trama asociativa se destacaron las sociedades de socorros mutuos que buscaban, principalmente, proteger a sus miembros ante las enfermedades, la invalidez y los accidentes, así como solventar los gastos que implicaba el fallecimiento. Para ello, estipulaban una serie de ayudas que consistían, básicamente, en asistencia médica y remedios para los socios enfermos, así como en la cobertura de los costos del sepelio. Las preocupaciones referidas especialmente a la necesidad de contar con ayudas para enfrentar satisfactoriamente los duros contratiempos que ocasionaban la enfermedad y la muerte explicaban en buena medida el éxito de las mutuales que se posicionaron como las principales instituciones del mundo asociativo de la época. Además, las asociaciones de socorros mutuos servían para satisfacer otros objetivos y demandas de los individuos relacionados con el entretenimiento, la sociabilidad y la cultura.

Con el tiempo, sus fundadores fueron falleciendo y las necesidades cambiaron con las nuevas generaciones. Muchas de ellas, con importante patrimonio edilicio, quedaron abandonas o sin actividad.

El 4 de octubre de 2002, y con motivo de celebrarse el Día del Mutualismo, el Directorio del INAES bajo la presidencia de Elvira Castro resolvió crear un Programa de Recuperación de las Mutualidades de Colectividades, producto de la trascendencia histórica y cultural que han tenido en el desarrollo de la sociedad argentina, fundamentalmente en ciudades y pueblos del interior del país. Para ello dictó la Resolución Nº 1529/2002, creando el mismo y formulando una propuesta de: “fomento, asesoramiento, capacitación y asistencia técnica de las asociaciones mutuales que correspondan a colectividades”.

Años después, el 30 de noviembre de 2013, el entonces patrón del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, Patricio Griffin, se comprometió a brindar asistencia técnica y económica a estas entidades históricas.

Llegó el 2019. Con un acto realizado en la sede central de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) se presentó el Programa de Recuperación del Patrimonio Histórico y Cultural de las Mutuales de las Colectividades de la República Argentina, para facilitar la regularización institucional y la recreación de estas entidades, fomentando la integración con otras de la misma comunidad, promoviendo la participación de la juventud y disponiendo la suspensión de plazos en los procesos sumariales.

Ahora, 24 años después, se vuelve a plantear el mismo tema. Generar excepciones para estas entidades con el fin de lograr su salvataje y reordenamiento institucional, un histórico objetivo del INAES que no parece despertar interés alguno en los asociados a esas entidades.

Actualmente, el Directorio del organismo dictó la Resolución Nº 1280/26 con un nuevo procedimiento de normalización institucional para estas Mutuales habilitando la convocatoria a asamblea de oficio o por cualquier directivo que quede con vida y voluntad.

Esta acción surge del proceso de reordenamiento del padrón nacional de Mutuales y Cooperativas por el cual se han cancelado miles de matrículas, del cual surge la existencia de un universo importante de estas entidades.

Si bien la ley habilitaría al Instituto a solicitar la intervención judicial, entendió como alternativa válida previa intentar la convocatoria a una asamblea de oficio, “posibilitando de este modo una rápida regularización institucional de la entidad”, en los casos en que ello resulte posible.

Es muy loable la intencionalidad del Directorio del INAES, pero también cabe destacar que estas acciones de buena voluntad arrastran ya mucho tiempo y que las Mutuales que aún no han encausado su normalización es porque a sus pocos asociados vivos no se les despertó el más mínimo interés.

Pero también habrá que tener mucho cuidado con los piolas de turno, amigos de lo ajeno. Ocurre que la norma habilita a cualquiera de los últimos directivos electos a convocar a asamblea. De no ser factible, un funcionario del organismo verificará la existencia de asociados e invitará “a todos aquellos que detenten derecho o interés en asociarse, debiendo estos presentar una “solicitud de reempadronamiento de asociados”.

Para ejemplo sobra un botón. Una histórica asociación italiana del barrio de San Telmo fue recuperada para terminar en manos de los amigos de la política, convirtiéndola en una tanguería y sala de conciertos muy famosa de la noche porteña, no quedando ni un cartel de aquella Mutual.

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