¿Son todos iguales?
Desde una ex presidente presa por chorra, hasta un jefe de gabinete que intenta explicar su patrimonio con total cara de piedra y soberbia, sin lograr que nadie le crea ni un ápice. La verdad, no me gusta que me afanen ni los de antes ni los de ahora. Y en todos los casos, les echan la culpa a los periodistas.
OPINIONES
Por Gabriel González Martos
5/8/20262 min read


La política no deja de sorprender. Desconocemos cómo serán las formas y los modos en otros países. Vivimos en Argentina y la frase “son todos iguales” se replica en forma permanente. Lo peor: matan la llama de esperanza que cada tanto se despierta en los corazones de los ciudadanos.
Desde una ex presidente presa por chorra, hasta un jefe de gabinete que intenta explicar su patrimonio con total cara de piedra y soberbia, sin lograr que nadie le crea ni un ápice. La verdad, no me gusta que me afanen ni los de antes ni los de ahora. Y en todos los casos, les echan la culpa a los periodistas.
Tampoco podemos decir que las señales son todas negativas. La Ministra de Capital Humano Sandra Pettovello rajó en horas a quien era su mano derecha, al difundirse que había gestionado un crédito hipotecario con algunas facilidades en su tramitación. Afuera.
¿Son todos iguales? Mucho se viene hablando de exterminar “la casta”, aunque en ciertos casos la cosa suele quedar en frases armadas para el discurso. Un claro ejemplo de ello se observa con la llegada de la ex diputada Maria Soledad Carrizo al Directorio del INAES, tras finalizar su mandato y quedar desempleada. La única explicación válida de su desembarco en el organismo tiene que ver con la política y es una de las tantas que vivió y vive de ella, arrastrando el mal ejemplo que dejó su hermana en su paso por el Instituto. Una clara muestra de lo que es la “casta”.
Y la frutilla del postre siempre pertenece a los máximos referentes sectoriales que se amontonan en todo evento opositor existente para rememorar tiempos pasados en los que la función pública los llenó de beneficios. En La Pampa se tildó de “represiva” la actitud actual del Instituto hacia el sector, olvidando su carácter de “promoción”.
A estos señores podemos explicarles. Aunque la cosa viene de antes, la pasada gestión del Movimiento Evita al frente del organismo, conjuntamente con la totalidad del Directorio, han saqueado los recursos para “promoción” aportados por las Mutuales y Cooperativas repartiendo estos subsidios no reembolsables para los amigos de ocasión y la política de turno. ¿Gratis? No. Actualmente, el Instituto está reclamando judicialmente esos fondos, chocando frontalmente con entidades que perdieron su matrícula, domicilios desconocidos, directivos insolventes, etc. La plata desapareció. ¿Esa es la “promoción” que tanto extrañan?
La política debiera ser el conjunto de actividades y decisiones tomadas por grupos con poder para organizar la sociedad y ordenar la vida pública, no para quedarse con el dinero ajeno ni para vivir de la teta del Estado. Siempre van a existir los pícaros, pero lo grave es que cuenten con el respaldo de quienes dicen impulsar una gestión transparente de la cosa pública. Mutuales y Cooperativas deberían mantenerse al margen de la politiquería de turno y claramente abstenerse de hacer militancia partidaria de cualquier clase, aunque sus referentes sectoriales los arrastren en beneficio propio.
Que "todos los políticos son iguales" no es real. Es más una expresión de descontento común en la democracia actual. Sin embargo, desde una perspectiva de análisis, la respuesta corta es que no son todos iguales, aunque existan razones estructurales por las que lo parecen.
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