Gabriel Gonzalez Martos

Opinión

por Gabriel González Martos

 

RESIGNADOS, SIN VISIBILIDAD

En esta edición, debimos continuar narrando problemas que se van sumando a un momento crítico por el que atraviesa el Mutualismo. Ahora son las entidades que brindan servicios en la provincia de Buenos Aires las que se ven amenazadas por nuevas regulaciones en la operatoria de descuento de haberes. Piden dialogar, pero los funcionarios no saben hacerlo. Inmersos en su soberbia, creen que dialogar implica ceder.

Y como lo veníamos advirtiendo, cerró la paritaria para los empleados del sector: 47%. ¿Será un logro para festejar?.

Casi nos olvidamos. El primer sábado de octubre fue el Día del Mutualismo. Ni en los actos realizados, ni en las salutaciones viralizadas, se habló de reclamo sectorial alguno. Humildemente, consideramos que es una buena oportunidad para expresarse públicamente y hacer oír nuestra voz. Afrontar el desafío de la “visibilidad” que tanto se pregona no es sólo hablar de nuestras bondades solidarias sino de aquellas situaciones que impiden su realización.

Ese silencio es el que permite al Movimiento pasar desapercibido en la agenda de todos los funcionarios de gobierno, hasta dentro del propio organismo encargado de fiscalizar y promocionar nuestra actividad, conducido mayoritariamente por la representación sectorial. Pareciera que la dirigencia no quiere molestar a las autoridades. Y así vamos caminando con resignación hacia el abismo.

Justamente debieran ser las organizaciones representativas las encargadas de fomentar esa “visibilidad”, la que debe incluir ineludiblemente las fuertes restricciones que sufren las entidades y el avasallamiento que impide su actividad, largamente desarrolladas en cada una de nuestras ediciones y que parecieran molestar a muchos.

No le debemos nada a ningún gobierno. Todo lo que logramos fue por las luchas emprendidas en el pasado y el denodado trabajo de las Mutuales. ¿Por qué ahora elegimos sumergirnos en el más profundo de los silencios?. Pareciera que queremos mostrarnos  agradables, gustar, sin llegar a entender que el Mutualismo no es ni oficialista ni opositar a ningún gobierno. Sólo debemos defender y proteger la actividad que desarrollan las entidades, le guste a quien le guste.

  Es difícil dar visibilidad al momento crítico que atravesamos cuando permitimos que algunos de nuestros referentes sean empresarios millonarios que visitan la quinta de Olivos como si fuera su casa y otros que confunden su rol dirigencial con su actividad en la función pública. Impávidos, sin responsabilidad ética ni moral, defienden sus propios intereses y avalan las políticas de moda que convirtieron a la economía social en potenciadora de entidades asistencialistas de trabajo autogestionado o emergentes de planes sociales.

Nada tenemos en contra de ellas, pero somos muy diferentes. Hablamos de Mutuales con años de trayectoria, con patrimonio propio, que generan empleo genuino, que fomentan el ahorro y el crédito local, que atienden la salud de sus asociados o que reúnen a personas de una misma colectividad. Hoy, ignoradas por propios y ajenos, quedaron fuera de las políticas de Estado, se achican y luchan por sobrevivir.

La visibilidad pretendida sólo se logrará si mostramos la realidad del sector, con sus bondades y sus pesadillas. Hasta tanto ello ocurra, continuaremos afrontando con resignación cada una de las situaciones adversas que se nos presentan, en el momento más crítico para el Movimiento.

 

otras Opiniones...

La otra pandemia
 
 
 

product image 1

product image 2

 

product image 2

 

product image 2

 

product image 2